03/03/2008

De Madrugada

Ahora que empieza el día
rememoro el calor de tu voz
pues ya ciertas melodías
no avivan mis madrugadas frías.

Quisiera que me hablaras como ayer
suponerte como tantas veces al amanecer
tenerte aquí y que sometas mi sueño
y que tras ello perpetúes en mí un desvelo.

Te imagino haciendo de las noches tus días
no recordando a quien gano tu simpatía
componiendo cuentos que hay en tu fantasía
no atendiendo a quien te llama día a día.

Yo me veía a tu lado por el mar
huyendo de las olas que nos quisieran mojar
cantándote los temas que te hicieran soñar
y a tus blancas mejillas de pena, sonrojar.

Yo quería empaparme de ti y no del mar
te hubiera hecho el complemento de mí alimentar
pues por días fuiste la sal que llego a sazonar
las noches insípidas de mi no tan arduo trabajar.

Hoy quisiera ir a buscar tu vida
y saber ¿Qué la alejo de la mía?
decirte que tu existir le dio alegrías
a horas alejadas de la luz del día.

¡Seguramente de por vida me preguntare!
¿Que es lo que no debió de suceder
para que finalmente, y para mi dicha,
ante mis ojos, tú, llegaras a aparecer?

Escrito y publicado por: César R. Lino A.