Contemplo la risa en tu semblantey en mi corazón siento presente
el latir que me incitaba a quererte...
vuelvo a contemplarte con frescura
intentando sosegar este amor de locura
y reflejando en mis ojos con mesura
que eres la que quiero y no hay duda.
Decido observarte cual criatura
y no sé si en tu alma aún dura
ese amor que en noche no madura
llego a mí vivir con tu ternura.
Miro tu rostro y te imagino estremecer
al recordar momentos de loco querer
que jamás, tu vida novata, pensó tener...
vuelvo a mirarte con tenue amargura
al ya saber que esta noche obscura
será atípica final de épica aventura
hombre solo, sin mujer y sin dulzura.
